Así es, depronto escuchas pasos, voces. Abres los ojos, hay luz. Una nueva razón para levantarse y sonreir. Te estiras, te sientas. Giras la perilla de la puerta y la giras de nuevo, esta vez la del baño. Giras nuevamente la llave de agua. Y tu ropa se desliza suavemente por tus piernas y tus brazos. Se te eriza la piel, como si hubiera un frío antártico. Vello por vello, poro por poro. Entonces te sumerjes en la caída de agua tibia como si cada gota se esforzara por complacerte y hacerte sentir vivo. Cada color, cada aroma, cada sensación, son tan frescos como los rocíos en primavera.
Así es el despertar para mi. Me dí cuenta de que lo único que podría hacerlo mejorar, sería hacer cada paso, contigo a mi lado.