http://www.youtube.com/watch?v=WRnUxmSoc-E
Todavía puedo sentir mis cabellos obstruyendo mi vista, mientras arrancaba las bugambilias del jardín de la abuela, en aquellos días soleados en el jardín de su casa. O mi lengua roja por comer las granadas del árbol del jardín de mi otra abuela mientras el abuelo me contemplaba. Todavía puedo sentir esas ganas por crecer y ser una mujer, jugando con bebés de "mentiritas", cambiando pañales y dándoles de comer. Añorando parecerme a una muñeca Barbie cuando fuese mayor. Todavía puedo sentir la adrenalina de ser atrapada coloreando el tapiz floreado, con mi crayón rojo. El terror de ver la cara de mis padres grítandome por no comerme la carne a la hora de la comida. También puedo sentir el estrés de un día antes de mi exámen de geografía porque no podía aprenderme los continentes. Y esa curiosidad de, ¿por qué los mayores no me dejan ver esas escenas tan románticas en la tele? Las lágrimas recorriendo apresuradas cada centímetro de mi cara de niña, y que cada abrazo me envolvía de lado a lado por dentro y por fuera reconfortandome en mi mundo infantil lleno de colores e ilusión.
La vida no cambia, somos nosotros los que cambiamos, venimos y vamos.
Ahora los malos sentimientos de las personas obstruyen nuestra vista, mientras arrancan las ilusiones a las personas con buenas intenciones, en los días nublados de contaminación. Y mi lengua roja de haberme tomado un Bloddy Mary, porque el abuelo ya no está. Esas ganas de regresar a ser lo que fui algún día, mientras veo a niñas de mi edad o más chicas que yo cambiando pañales, y amamantando a sus hijos. Seguimos añorando parecernos a las muñecas, porque nadie puede aceptar su imagen tal y como es. Todavía puedo sentir la adrenalina cuando me subo a autos a toda velocidad a altas horas de la noche. El terror de encontrarte en situaciones comprometedoras o peligrosas. El estrés de no tener suficiente dinero para pagar mi Universidad. Y esa curiosidad de ¿por qué las personas sólo buscan obtener aquellas escenas, que sólía llamar "románticas" cuando era niña? Las lágrimas recorriendo cada centímetro de mi rostro al escuchar una y otra vez -Llorando no vas a solucionar nada ¡Crece!- Y el recibir abrazos tan vacíos llenos de hipocrecía que no hacen más que darte más ganas de llorar y correr sin freno hasta llegar a aquel mundo de color e ilusión auque esté tan lejos que se te rompan las piernas.
Y si somos nosotros, los causantes de todo este odio, rencor y depresión ¿Por qué entonces no le damos la vuelta a la moneda y nos damos cuenta de que al otro literalmente está el Sol? Sí.
Que lo único que pueda obstruir mi vista sean las lágrimas de haber logrado algo grande, como por ejemplo el graduarme con honores, en los días nublados de verano, que con suerte escurren transformados en una lluvia feróz, que nos permita intentar una y otra vez dar el mejor beso bajo ella. Y mi lengua roja de esa paleta helada de cereza que comía en el cementerio mientras le platico al abuelo sobre mi vida en los jardines floreados del panteón. Esa satisfacción de haber hecho la mayoría de las cosas bien hasta ahora y esas ganas de llegar aún más lejos para no perder de vista el objetivo que tuve alguna vez, para poder tener una familia y un bebé en el momento preciso. Teniendo una vida sana y disciplinada para algún día estar como Barbie, sin extremos y acoplandome a lo que tengo en este momento. La adrenalina de aventarme de paracaídas (algún día lo haré lo juro haha). El terror de ver un "fantasma" y darte cuenta de que sólo era una broma. El estrés del trabajo acompañado de la satisfacción de la recompensa. Y esa curiosidad de ¿y ahora qué? con el niño que te gusta (que odio pero parece que es obligatoria ¬¬). Las lágrimas recorriendo cada centímetro de mi rostro al independizarme y dejar de vivir con mis padres diciendo -¡Lo hiciste, sabía que podías!- y cada vez que veas a tus seres queridos te den abrazos que parecen durar segundos cuando en realidad duran minutos enteros.
Y aunque muchas de las cosas que describí en el último párrafo aún no suceden, sé que cuando pasen, inmediatamente estaré en el nuevo mundo donde los colores y la ilusión se tornaron finalmente, en una REALIDAD...
En memoria al Abuelo Gustavo. Sé que estás conmigo siempre. Te extraño...
Atentamente Sandra G.