De mis últimos crushes, obviamente no he pasado de esa etapa porque normalmente algo sale mal, y me pregunto -¿Soy yo la de el problema?-. He llegado a la conclusión (y no porque no quiera aceptar que si soy yo la de el problema, primero lee y después opinas ¬¬) de que vivimos en una época en donde la mayoría de las personas tienen problemas mentales muy severos, los niños andan por la vida pensando que a las mujeres nos interesa su dinero, y las mujeres pensando que ellos quieren su cuerpo. Lo cierto de esta teoría, es que desgraciadamente LA MAYORÍA lo hace, y al ser humano, le encanta generalizar y exagerar por naturaleza; tendemos a pensar que lo que sucedió una vez con un equis, sucederá de nuevo con un ye. Ok, noticias para ustedes: no todos piensan igual. Ni todas las mujeres quieren su dinero, ni todos los hombres quieren su cuerpo. La pregunta del millón es: ¿Dónde están pues, los que no piensan así? Señores, si lo supiera lo habría puesto en el título de mi entrada.
Como les comentaba mis últimos crushes han fracasado rotundamente principalmente por estas razones:
- De pronto, me dejan de gustar. Así es, detalles pequeñísimos arruinan todo el progreso, y de la noche a la mañana, me dejan de gustar.
- Sólo quería mi cuerpo y no lo consiguió.
- No supera al ex (o yo no lo superaba).
- Miedo.
Le comentaba a un amigo, que a veces me gustaría volver a tener novio y a veces no. El motivo de mi cambio de parecer, era más que nada el mismísimo miedo. Así es, nos da miedo emprender una relación por que sabemos de antemano que algún día, cercano o lejano, se va a terminar. Él, sabiamente me contestó -No tiene caso pensar así, Sandie, es como no nacer porque sabes que vas a morir- efectivamente, tenía razón. No podemos pensar así bajo ninguna circunstancia, todo tiene un comienzo y un final. El secreto del amor, que no es tan secreto pero se nos olvida, es no esperar nada, se trata ni más ni menos de vivir y disfrutar el momento, de vivirlo como si fuera la última vez; no solo el amor de pareja, el amor a la familia, al trabajo, al éxito, a la vida.
Desgraciadamente, las cosas no han salido como me gustaría. Pero bueno, todo lo que se ha visto frustrado últimamente, he encontrado razones buenas para no mortificarme de no haberlo obtenido. Ese es otro punto, tenemos mucho miedo de decir lo que sentimos cuando la otra persona no es más que un amigo, tal vez hasta un conocido. Oigan, ya no estamos en primaria como para que te de pena decirle a alguien que te gusta, pues equis, no le vas a pedir matrimonio; que te guste alguien no quiere decir, que vayan a pasar a más.
Otra de las circunstancias es que si, si nos importa lo que nos vayan a decir, y no va a faltar el listo que diga -No ni madres, a mi me vale lo que piensen de mi y de la persona que con quien esté- si, pues en lo más profundo de su ser, existe algo que no haría por miedo a lo que le dirían los demás. Ya no somos bebés, entendamos y crezcamos, ayudemos a crecer a otras personas. Mi mamá siempre me dijo -Sandra, quien te quiera, te querrá por lo que eres, nadamás, no necesitas probarle nada a nadie- Acertada ella, pero ¿qué hay de esas veces en que no importa si no te quieren a ti, sino a la persona que tu quieres? Nadie nunca nos preparó para esa situación. Nadie nunca nos dijo, defiende a esa persona hasta la muerte si es lo que deseas, ni tampoco nos dijeron, no ni madres hazle caso a los demás. Y ahí surge confusión, porque no tenemos iniciativa y no sabemos que es lo que sea mejor. En mi caso, soy hija de familia en proceso de independencia, pero eso no me quita el "titulito" de señorita decente. Mis papás serían felices si tuviera un novio bien vestido, caballero, atractivo, varonil, limpio y además que no fuera jodido. Nunca he podido cumplir sus expectativas. O uno u otro. A pesar de lo selectiva que soy, siempre he escuchado -Eres mucho para ese güey tan feo y tan pendejo- aunque me derrita por el. ¿Qué hacer en estos casos?
Todo nos lleva a la palabra que fue mencionada en cada párrafo de la entrada, MIEDO. Lo más triste del miedo, es que permitimos que pueda más que el amor. Por miedo dejamos de hacer cosas que hubiesen valido la pena.
También tenemos que aprender a estar solos, a disfrutar de nuestra soltería sanamente, y aprender a esperar que lo mejor siempre llega al final, un ejemplo: el postre.
Si te gusta alguien pues intentalo, seguramente termine algún día, pero mientras valió la pena y te hizo feliz.
Mi situación actual es la más complicada, porque me gustABA alguien que mis papás jamás hubieran permitido, pero me sentía de lo más cómoda con el y me divertía mucho. En una plática pasamos a otro plano; mis amigas tampoco estaban de acuerdo y me decían que no valía la pena. No las escuché,seguí, las cosas parecían ir muy bien, hasta un día que pasó algo feo y me di cuenta de que en verdad no valía la pena hacer todo lo que yo tenía pensado para que funcionara. Al mismo tiempo salía con un niño que por el contrario era/es todo lo que los papás y amigas quisieran para mi, pero cuando estoy con el, no siento nada; incluso siento deseos de que se vaya, suena muy feo pero así es la vida. Por otra parte conocí a alguien con quien compartimos ideas y formas de pensar pero no sabes si eso sea suficiente porque como con el chico número dos, la química no siempre es la mejor. Y finalmente mi eterna sombra del pasado, que me sigue pidiendo oportunidades de algo que vimos que ya no podía funcionar, sin embargo la química es excelente y los dos somos nosotros mismos cuando estamos juntos, pero el mundo entero está en nuestra contra. Así, que llegué a la conclusión de seguir mi vida. En este momento, no tengo tiempo para pensar en esas cosas; si llega alguien que me llene, adelante. Si no, pues no me mortifico, soy muy joven y tengo muchas oportunidades por delante.
El amor no es para nada feo, es lo que nos mantiene vivos, el amor a la vida, a la noche, a la fiesta haha, a los amigos, a la familia, el amor al trabajo, incluso a la escuela o las mascotas hahaha el amor mueve el mundo. No digamos que no existe, y no dejemos que cosas feas lo hagan chiquito. Tal vez, aquella ocasión en que abrimos nuestro corazón, salimos gravemente heridos, pero la mejor medicina es el amor mismo, a cualquier otra razón. Las relaciones nunca serán eternas, incluso si envejeces con esa persona, algún día, uno de los dos tendrá que morir primero que el otro. No es más que disfrutar el momento. Vivir, reir y gozar.
Atentamente Sandra G.